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lunes, 12 de mayo de 2008

¿El derecho se estudia de memoria?

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Una vez un amigo me dijo que estudiar derecho era un lío porque había que saberse todas las leyes de memoria. Frente a eso, en una actitud casi corporativa, le dije que no era así sino que implicaba otras cualidades y aptitudes. Al fin y al cabo, Alberdi decía que saber leyes no es saber derecho.

Aun cuando las palabras de Juan Bautista queden resonando de fondo, me pregunto qué aptitudes priman en el estudio del derecho: ¿La memoria? ¿El llamado “sentido común”? ¿El razonamiento? Aclaremos que estamos siempre hablando del estudio universitario: la tarea común a todo estudiante. El aprendizaje diario con la mira puesta en la evaluación o parcial. Distinto será el estudio del abogado o jurista ya recibido que se aboca a la preparación de un tema, de una tesis o un caso. Allí el modus operandi cambia así como también el bagaje cognitivo con el cual esa persona encara un texto, lo que hace totalmente inviable muchas de las cosas que planteamos.

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Si hay algo que hemos notado con mis compañeros es que hay determinadas frases o latiguillos que los docentes suelen usar (y la mayoría de las veces tienen razón): “no estudien de memoria”, “razonen”, “usen el sentido común”, “usen la lógica jurídica”, etc. Son el comodín de algunos profesores, tal como lo es la pentatónica para el rockero. ¿A qué se refieren con todo esto?. Me doy el lujo de imaginar algunas definiciones –obviamente– especulativas.

La memoria parecería ser la aptitud de recordar artículos, de manera casi literal o cuanto menos muy aproximada al original. Muchos, incluso, usan una memoria visual donde al nombrar un artículo de un código determinado, ya están viendo en su cabeza a la página de su código donde tienen el enunciado, el cual leen y recitan de manera privilegiada. Sea cual fuere el modo en que funciona el cerebro, la idea clave es la literalidad de lo que se quiere representar. No se recuerda el concepto en sí sino el artículo, dato, fecha. Si hablamos de conceptos, no hay dos respuestas que sean iguales. Si hablamos de memoria, ante la misma pregunta siempre se repite el mismo enunciado, dato o fecha de que se trate. Se recuerda exactamente lo que se desea representar.

El “razonamiento” que refieren algunos docentes no se refiere al uso o acepción más propia de la palabra (alguien razona cuando brinda un conjunto de enunciados en apoyo de una idea central, en aras de persuadir a su interlocutor), sino al hecho de pensar. Un pensar pensado, meditado. Es trabajar con el material aprehendido (usando la memoria) y poder utilizarlo para generar estructuras de pensamiento cuanto menos inteligibles, coherentes. Usar el material para concluir lo que sea dable concluir. Si estudio los principios y garantías que rigen en un proceso penal y a la par afirmo que es el imputado quien debe probar su inocencia, evidentemente falló el razonamiento. Incorporé el material (tal vez pudiendo recitar todas las definiciones), pero no estoy razonando correctamente con esos conceptos.

Sentido común: Nosotros no nos preguntamos si el derecho es sentido común [clic], sino que nos preguntamos si en el estudio del derecho también tiene cabida el sentido común. La postura es ecléctica.

Usar el sentido común para estudiar derecho es usar una forma de pensamiento lego, no letrada. Es pensar no-jurídicamente. Eso, lo que permite, es garantizar un mínimo de coherencia respecto de aquello a lo que estemos concluyendo o aquello que estemos analizando. Si luego de estudiar obligaciones, me pregunto si puedo ceder libremente un crédito del cual no soy titular, el sentido común me puede dar una respuesta (al menos en grado de tentativa). Si creo que puedo vender válidamente un inmueble que no es mío, el sentido común me dirá que probablemente me esté equivocando. Si leo el apunte de mi amigo que dice que en el escrito de demanda civil debo mencionar hechos controvertidos, puedo, usando el sentido común, animarme a corregirlo. En estos casos la respuesta, corrección o crítica proviene de la propia experiencia, ajenas a “lo jurídico”.

Si se mira del revés, incluso nos permite inferir una norma que aun no conocemos o una conclusión cuya base legal ignoramos. “No puedo donar algo que no es mío: la verdad no se qué norma lo dice, pero tal vez es una cuestión de sentido común que así sea”.

El sentido común evita el error grosero, evita la equivocación grave. Pero ojo: los valores que subyacen a los preceptos que ese sentido común toma como válidos, no siempre son los que marcan las leyes. Su aplicación, entonces, es limitada si hablamos del estudio de las materias. A no confiarse demasiado.

Sobre la lógica: la lógica es una disciplina autónoma cuya definición no viene al caso, pero sí corresponde marcar que en su uso tradicional se lo considera sinónimo de sentido común, o –en algunos casos– como indicador de que un determinado pensamiento responde a una estructura particular (deductiva, inductiva, etc.). Algo es lógico, cuando es dable pensar que así sea, o cuando es natural que así se presenta conforme a ciertas reglas que rigen el propio pensamiento o la disciplina a que se refiera el enunciado. Es lógico que alguien se enoje si se le pega sin razón. Es lógico que si pido la nulidad, deba demostrar el perjuicio y el interés que tengo para ello.


Entonces ¿Razonar o memorizar?

Hay que hacer, para bien o para mal, ambas cosas:


1. La memoria y su mala fama

Está mal vista; no tiene buena fama. Sin embargo la consideramos imprescindible. Cuando uno razona, lo hace respecto de determinados materiales que previamente conoce. Lo hace con enunciados de hecho, o de derecho, con los cuales construye una determinada idea. Sin embargo esos enunciados y esos elementos no vienen de la nada; hay que adquirirlos. Saber qué pena tiene un homicidio simple no puede sino ser adquirido a través de la lectura de un enunciado y su incorporación. Es un dato, y como tal, no se retiene sino a través de la memoria. Una cosa es discutir si una simulación es lícita o no, y otra es saber qué entendió Vélez por simulación en el 955 o cuándo prescribe la acción. Éstos son datos que se deben estudiar y memorizar, en tanto que aquello es un razonamiento propiamente dicho.

Huelga decir que hay una memoria a corto-medio plazo y una a largo plazo (o de conocimiento ya incorporado o automatizado). Un estudiante no tiene que releer el art. 51 para saber qué es una persona visible en cada uno de los civiles que estudia, porque su uso continuo implica ya una incorporación definitiva del término. Pero sí puede tener que repasar los supuestos en los que un testigo en juicio civil puede negarse a responder una pregunta. Es de desear para todo estudiante, que todo quedase en una memoria a largo plazo, fijadito. Pero es muy difícil, claro.

No está mal, entonces, estudiar usando la memoria porque, como dijimos, hace a la esencia misma de la disciplina: incorporar datos normativos, datos del deber ser (o doctrinarios, históricos, o lo que sea) con los cuales se harán, con suerte y a posteriori, razonamientos y conclusiones de todo tipo. Hay que saber qué dice tal código, o qué dijo tal autor. Eso no se razona si no que se incorpora. Lleva tiempo y repetición (al menos en mi caso); el razonamiento no tiene esos requisitos. O no en la misma medida.

En resumen: es mentira que en el derecho la memoria no sirve. Sirve y mucho. Pero sólo si es acompañada de otras aptitudes. La memoria ayuda a adquirir la materia prima, nos da aquello sobre lo que vamos razonar. Pero si no razonamos y sólo nos quedamos con los datos, estamos fritos: es tener harina y huevo y no saber hacer la torta.

2. Razonar

Si la memoria ayuda a integrar la materia prima, el razonamiento es la forma de crear el producto, la manufactura. Sabiendo lo que es una simulación y sabiendo cuándo prescribe su acción (datos), podemos ver si el caso que nos plantea el examen es o no un supuesto de la misma, y en tal caso, si puede o no existir la posibilidad de acudir a la justicia por parte del ofendido (razonamiento).

De hecho, podría pensarse al razonamiento propio del estudiante de derecho, como la actividad intelectual que, utilizando material normativo, fáctico o incluso doctrinario, sirve para entender, aprender, analizar, relacionar y concluir otros enunciados tanto jurídicos como fácticos.

Y es que estudiar razonando es esencial. No sólo leer un tema sino conectarlo con otros, plantearse incógnitas, ejemplos prácticos, etc. Todo eso hace al entender un tema y parecería ser en muchos casos, el complemento ideal de la memoria. Cuando se razona con los elementos que uno incorpora (artículos, datos, definiciones) los hace pasar, sin darse cuenta, de la memoria a corto plazo a largo plazo. Del olvido al día siguiente del parcial, al conocimiento fijado.

Es por eso que el razonamiento y la memoria se complementan. Son imprescindibles ambos y deben ser usados en su justa medida. La memoria sin razonamiento, sin trabajo intelectual respecto de los datos memorizados, es vacía; es estéril. El razonamiento sin memoria lamentablemente es imposible. Es hacer un asado sin carne. No hay con qué razonar.

¿Y en el examen?

Los exámenes tienden a acentuar una y otra aptitud: o bien son muy memorísticos, o bien son prácticos o de razonamiento. Todos hemos tenido amigos que preparan parciales para otras carreras y vemos que lo hacen con suma tranquilidad, sin demasiadas horas dedicadas. Ello no es porque sea más fácil sino porque en su disciplina particular, primará el razonamiento antes que el conocimiento memorístico de datos.

En derecho, depende del talento del docente a la hora de confeccionar el cuestionario. Pero hay que reconocer que, para desgracia de los docentes (y de los alumnos), muchas veces lo memorístico de un parcial es una derivación del propio saber que se evalúa. En otras palabras: hay ciertas disciplinas y materias que hacen que necesariamente un examen apunte a la memoria. Claro, que hay otras materias que no tienen esa característica e igualmente los docentes tienden a crear parciales al estilo "desafío mnemotécnico" cuando tranquilamente se podrían evaluar tanto los contenidos como los razonamientos que realiza el alumno sin atarlo a que un mal momento (laguna, desconcentración) lo deje al borde del dos.

Podría pensarse que la evaluación ideal es aquella que no haga depender la respuesta de la pura memoria y que, por el contrario, pueda darle la oportunidad al alumno de mostrar qué tipo de trabajo puede hacer con los conceptos que, se supone, conoce. Que muestre que sabe y que muestre qué piensa con lo que sabe.

A fin de cuentas el abogado, según me dijeron y salvo contadas ocasiones, ejerce su profesión a libro abierto.

18 comentarios:

Jotajota dijo...

Estimados N y T,
Felicitaciones por el blog, ojala se banquen la energía que se necesita para la permanencia. Ojalá este comentario sirva. Ojalá fuéramos más los que estamos preocupados del desastre larvado que supone que nuestros dirigentes sean formados en nuestras facultades de derecho. Ojalá puedan escapar al monstruo.
Ahora, respecto de la pregunta de la entrada: depende!
Qué entienden por derecho? Un conjunto de textos sobre los cuales hay un extendido acuerdo hermenéutico en una comunidad relativamente homogénea y simple o al menos simplemente dirigida por una elite homogénea? Si esto es el derecho y muchas veces lo fue en muchos momentos de la historia, la memoria es suficiente, y las facultades de derecho superfluas.
Es el derecho una forma compleja de balancear reclamos de autoridad diversos (el de la moral, el de la tradición (nacional, internacional?), el de los consensos de las mayorías de los representantes (nacioanles transnacionales?), el de las consecuencias (en qué comunidad?) económicas, sociales, culturales...)? Si esto es el derecho el razonamiento que tiene la esperanza de construir sentido común sin perder la memoria es la forma de conocerlo. Hay varias facultades de derecho en el mundo que han estado desarrollando formas de enseñanza que se acercan a esta forma de entender el derecho contemporáneo de algunas sociedades.
Y etc...
Cómo es nuestro derecho? Cuál queremos? Cómo es nuestra sociedad? Como la queremos? Sólo contestando estas preguntas tiene sentido preguntarse como se estudia derecho.
A ustedes qué les parece?
Saludos
Martin Bohmer

Tomás dijo...

Martín. Es interesante tu idea de abir el tema a posibles consideraciones de lo que es el derecho. Tal vez lo omitimos por lo extenso que puede llegar a ser; tus definiciones especulativas e incluso otras tantas más pueden ser tomadas como puntapié para múltiples análisis.

De hecho, si al derecho le cabe alguna ciencia (tema a su vez discutible) de seguro que el primer interrogante será cuál es su objeto de estudio, qué lo caracteriza, qué implica y cómo se estructura.

En el texto puse el estudio del derecho en su concepción tácita actual (que no corresponde definir ahora por -justamente- sus múliples consideraciones). Pero no signifique que abogue por ella. Desde que entré en la facultad lo primero que hice fue criticar el modo de aprender derecho. Las materias que poca importancia se le dan me resultaban ser las fundamentales y aquéllas que supuestamente se ven como las grandes disciplinas, eran/son enseñadas de una manera enciclopédica, a-razonada.

Tal vez en Argentina debería hacerse un estudio profundo y crítico sobre la educación jurídica. No sólo meros considerandos en alguna modificación de plan de estudios que maquillan en más o en menos un nuevo schedule educativo. Sino un informe (investigación Y valoración) sobre todo aquello que es relevante conocer y dilucidar para, recién ahi, reconsiderar la estructura de una carrera y la modalidad de sus cursos.

En el caso de estados unidos, recuerdo haber leido el llamado McCrate Report que había hecho el Colegio de Abogados de ese país. Era un estudio muy profundo de las destrezas, desafíos, procesos, modos de aprendizaje, espectativas y un enorme etcétera. Realmente completo, al margen de que se compartan o no sus valores.

Algo así me gustaría que se escriba o leer si es que ya se escribió.

Como sea, tengo la idea de escribir algo sobre el modelo y la concepción de la educación universitaria del derecho. Todo desde la ignorancia o ingenuidad que un estudiante puede tener (léase: que será criticable por todos lados). Espero tener tiempo. Hay algunos papers interesantes dando vuelta por google que tengo que leer aun.

Saludos

Jotajota dijo...

Si me das un mail te mando cosas sobre el tema. El mio es mbohmer@udesa.edu.ar
Slds
Martin

Tomás dijo...

Martín: ya te envié un correo. Allí mismo podés enviarme el material.

Mil gracias.

martyr * dijo...

Genial :O

Es la carrera que deseo seguir el próximo año :)

Anónimo dijo...

Como se ha comentado, el Derecho positivo es tan facil conocerlo como abrir un código de derecho válido. Lo que se estudia en la Licenciatura de Derecho es la dogmática jurídica, la ciencia del Derecho. Lo que se aprende es a consultar un código vigente, a interpretarlo, a entender la jurisprudencia, a realizar razonamientos complejos y a analizar leyes. La diferencia es casi como el cirujano que conoce los músculos y los huesos pero no sabe abrir para llegar a ellos, entenderlos y suturarlos.

Conocer un código civil tiene su mérito, pero las leyes cambian, la forma de interpretarlas es única y es lo que más cuesta llegar a aprehender.

Os felicito por el blog, un saludo!

Anónimo dijo...

excelente yo quiero estudiar para esto, creo que estudiar esto, será mi sueño echo realidad =)Esto muy feliz al fin encontré lo que en verdad me gusta tanto tiempo buscando lo mio creo que ahora mas que nada, tengo muchas ganas de estudiar y ser la mejor :)

Anónimo dijo...

ami me interesa demaciado este tema y quiero estudiar esta carrera .. pero si me pasa lo mismo las personas me dicen que esto es muy maluco por lo de que hay que aprenderse las leyes..
quiero saver mas sobre el tema y quiciera que ustedes que ella estan estudiando me ayudaran y me dieran animos.... para que cuando me gradue del colegio pueda seguir con esta carrera.........

Anónimo dijo...

muy buena entrada, muchas gracias.

Anónimo dijo...

Primeramente LOS FELICITOS y les doyMILL GRACIAS , por aclararme las dudas que tenía; estoy estudiando ODONTOLOGÍA y por razones del destino , tambien quiero estudiar DERECHO ; me llama la atención y quisiera tener estas 2 carreras . Ustedes me han aclarado el panorama que algunas personas me ponen obscuro :( pero ESTE ÁNIMO de ustedes espero NO se me olvide para no DESISTIR de una meta QUE SI quiero cumplir ;) un beso GRACIAS por la ayuda y hacerme FELIZ

Anónimo dijo...

Hola, me gusta mucho el enfoque q le han dado y eso me confirma q es la carrera q debo estudiar, será de mucha ayuda esto y gracias también por aclararme ciertas dudas, no me cabe duda q le hecharé muchas ganas para ser de las mejores Abogadas q tengs mi País, ya q necesita mucho de excelentes profesionales...

Anónimo dijo...

Hola que tal,Soy un chavo de 16 años realmente me ah gustado como expresas todas estas cosas es muy cierto todo lo de la memoria, lógica,razonar todo muy bien,estoy en un momento complicado me refiero a no saber que carrera estudiar,me encanta la política pero digamos que no soy un buen estudiante tengo mis cualidades,no temo hablar en publico me encanta hablar,debatir,defender a las personas que son vulnerables,dar mi punto de vista entre otras cosas., Me encantaría si alguien me pudiera orientar a que carrera estudiar o investigarla,De ante mano muchas gracias!

isidro dijo...

exelente y hay que compartrla siempre respetando el derecho de autor

Anónimo dijo...

agustin15cundari@hotmail.com

Jean Parejo Acuña dijo...

Excelente, simplemente gracias.

Anónimo dijo...

excelente comentario felicitaciones mil gracias

Anónimo dijo...

En estos momentos, aún tengo un largo camino que recorrer, para llegar a la etapa de escoger una carrera, sin embargo, siempre he estado determinada a que esa carrera será leyes. Este blog, en verdad me ha resuelto varias duda, gracias.

Anónimo dijo...

he econtrado este blog y la verdad me esclarecio varios puntos de viste en los cuales tenia dudas sobre todo porque este año inicie con esta carrera y aunq algunas veses me siento muy abrumada por su complejidad, me gusta y quiero que en un futuro me apasione. Ademas tambien debo confesar que antes de elegirla me sentia bastantante confundida ya que me encontraba en la mas profunda insertidumbre ya que nada me interesaba, ninguna otra carrera me satisfacia excepto está, por lo cual no me arrepiento de averla elegido y no me imagino estudiando otra cosa que no sea Derecho.! Cinthia

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